Medios de Comunicación, Sexualidad, Suelo pélvico

Mireia Grossmann en RAC1: hemos hablado (sin filtros) del suelo pélvico

“Hay una desconexión brutal entre las mujeres y su vulva. Y eso es un problema de salud.”

Mireia Grossmann en RAC1

Hace unos días tuve la oportunidad de estar en RAC1 hablando de uno de mis temas favoritos: el suelo pélvico.
Sí, ese gran desconocido. Ese “món entre les cames” del que apenas hablamos… pero que lo sostiene TODO.

Fue una entrevista intensa, divertida y muy necesaria. Y si te la perdiste, te dejo aquí lo más importante de lo que hablamos (y al final podrás escucharla entera).

El suelo pélvico me cambió la vida (y no exagero)

A los 40 años empecé a estudiar fisioterapia. Me apunté a la asignatura de Salud de la Mujer con pocas expectativas… y salí con la cabeza revolucionada.

No sabía que no sabía nada sobre mi propio cuerpo.
Y lo más fuerte: entendí que no era la única. Que la mayoría de mujeres y muchos hombres viven completamente desconectados de su suelo pélvico.

Fue a partir de ahí que decidí crear recursos que ayudaran a más personas a reconectar con esta parte tan esencial del cuerpo.

Tu suelo pélvico no necesita perfección. Solo atención.

Te ayuda a entender qué te pasa, por qué te pasa y, sobre todo, qué puedes hacer tú para mejorar tu salud.

Este curso es tu punto de partida para entender, sentir y fortalecer tu suelo pélvico desde el conocimiento y la práctica segura.

Aquí empieza tu reconexión. Suave, consciente, real.

Tu cuerpo es un globo (y tu suelo pélvico está debajo)

Una de las imágenes más potentes que siempre intento transmitir es esta:
Imagina que tu cuerpo es un globo.

Cuando haces un esfuerzo (levantas peso, toses, gritas, te ríes fuerte), la presión interna sube… ¿y por dónde crees que sale? Exacto: hacia abajo.

El suelo pélvico aguanta esa presión. Pero si está débil, si no sabe reaccionar… llegan las pérdidas, los dolores, los prolapsos.

Respirar bien, soltar el aire en el esfuerzo (como hace Rafa Nadal cuando golpea), es mucho más importante de lo que parece.

Mirarse la vulva no debería ser revolucionario

Y sin embargo… lo sigue siendo.

Durante la entrevista hablamos de lo difícil que es para muchas mujeres mirarse la vulva con un espejo.

Porque nos lo han prohibido, porque nos da pereza, porque creemos que “no hace falta”.

Pero sí hace falta. El cerebro solo puede cuidar lo que conoce.

Y si nunca te has visto, ¿cómo vas a sentirte conectada contigo?

Mirarse no es superficial. Es reconocimiento, vínculo, salud.

¿Y el sexo? El suelo pélvico también habla allí

Otra gran verdad que compartí en RAC1:
muchos problemas sexuales no son emocionales, son físicos.

Dolor, falta de sensibilidad, tensión, dificultades para llegar al orgasmo… muchas veces tienen que ver con un suelo pélvico desconectado o bloqueado.

La fisioterapia puede ayudarte. A conectar, a relajar, a fortalecer.
A recuperar el placer sin culpa ni miedo.

¿Y qué puedes hacer tú desde casa?

No hace falta ser fisioterapeuta para empezar a cuidar tu suelo pélvico. Aquí van algunas cosas que puedes empezar hoy mismo:

  • Mírate. Con espejo, con calma, sin juicios.
  • Respira bien. Suelta el aire cuando hagas esfuerzo.
  • Usa lubricante y juguetes sin tabú.
  • Evita deportes agresivos sin técnica: tu periné te lo agradecerá.
  • Haz Kegels, si están indicados para ti.

Tu suelo pélvico no necesita perfección. Solo atención.

Te ayuda a entender qué te pasa, por qué te pasa y, sobre todo, qué puedes hacer tú para mejorar tu salud.

Este curso es tu punto de partida para entender, sentir y fortalecer tu suelo pélvico desde el conocimiento y la práctica segura.

Aquí empieza tu reconexión. Suave, consciente, real.

¿Quieres más recursos como estos? Te animo a que te apuntes a mi newsletter semanal y acompáñame en este camino de reconexión.

Escucha la entrevista completa

Si quieres reír, aprender, y empezar a mirar tu cuerpo con otros ojos, dale al play y escucha la entrevista completa.

Gracias por estar. Seguimos hablando de todo eso que todavía nos avergüenza… porque dejar de callar es también una forma de curar.

Deja una respuesta