Suelo pélvico

El tronco: herramienta esencial para un suelo pélvico en equilibrio

Hoy te presento El Tronco propioceptivo. Sencillo. Poderoso. Con él, activas el suelo pélvico profundo, la faja abdominal, el diafragma, mejoras la postura… ¡es multiusos total!

Este recurso forma parte del Método de Reeducación Postural Propioceptiva Pelvi-Perineal 5P, creado por Chantal Fabre-Clergue, matrona y sexóloga francesa

¿Qué significa hacer «tronco»?

Popularmente, “tronquear” significa mantener una postura encima del tronco y respirar. Tan simple. Tan potente.

Solo con subirte y sostenerte sobre él, se activa automáticamente:

  • El periné profundo, la faja abdominal y los estabilizadores posturales.
  • Se relajan tensiones innecesarias como el piramidal, el recto abdominal y musculatura superficial.
  • Se estimula la cadena erectora y se libera la posterior: ¡te «alargas» y creces!

Un solo gesto, muchos beneficios

Podrías pensar que esto es demasiado sencillo para ser transformador, pero la realidad clínica demuestra lo contrario. El tronco permite una reorganización de las presiones internas, descongestiona la pelvis, mejora el equilibrio y despierta la conciencia corporal. Es una herramienta poderosa para trabajar el suelo pélvico sin añadirle más carga ni más tensión.

Además, activa los reflejos involuntarios del suelo pélvico. Y eso es lo que realmente necesitamos: que la musculatura responda sola, cuando hace falta. Como al reír, estornudar, o levantar peso.

¿Para quién es útil el tronco?

Aunque muchas mujeres lo descubren después del embarazo o con síntomas de debilidad perineal, el tronco no es solo para quienes ya tienen un problema. Es una herramienta preventiva, restauradora, y perfectamente válida para todas las etapas de la vida.

Desde molestias de espalda, rigidez postural, problemas respiratorios o desequilibrios abdominales, hasta hernias, prolapsos o tensiones pélvicas: el tronco actúa como un eje central que ordena todo el sistema. Y lo mejor de todo es que lo hace sin agresividad, sin impacto, sin necesidad de tener experiencia previa.

¿Por qué deberías integrarlo en tu día a día?

Porque es fácil. Porque es profundo. Porque transforma sin que apenas te des cuenta. No necesitas un gimnasio ni una rutina imposible. Solo necesitas tu tronco, unos minutos y el permiso para cuidarte desde otro lugar. Además, no ocupa espacio, no se rompe, se adapta a ti, y sí: también es bonito.

Puedes usarlo en casa, compartirlo con tu familia, o integrarlo como parte de tu práctica corporal regular. Y si no sabes por dónde empezar, un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico puede ayudarte a adaptarlo a tu caso.

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