Medios de Comunicación, Menopausia, Sexualidad

“Que la menopausia sea un problema de pareja dice mucho sobre cómo vivimos el sexo”: mi entrevista en Diari Ara

Mireia Grossmann sonriente durante una entrevista sobre menopausia, suelo pélvico y sexualidad femenina

La historia de amor de la fisioterapeuta Mireia Grossmann

“El que empieza bailando solo se puede recordar sonriendo”. Lo dice la fisioterapeuta Mireia Grossmann para hablar de una de las historias de amor que más la marcaron. “No fue la primera pareja ni la última, pero guardo un recuerdo muy dulce”. Grossmann tenía veinticinco años y cada viernes se iba a bailar danzas tradicionales con música en directo en la plaza del Rei. Allí conoció a Manel, “uno de esos chicos que gustan a las madres”. Un día la acompañó al metro y, “como en una película”, cuando las puertas del vagón estaban a punto de cerrarse, él le dio un beso rápido.

Grossmann explica que en aquella época vivía en una burbuja muy catalana y que Manel, de familia andaluza, le abrió los ojos a tradiciones y paisajes que no conocía. También le transmitió la cultura de “hacer piña” con la familia. “Yo tenía una relación muy distante con mi hermano: no nos hablábamos. Manel no lo entendía. «¿Cómo puede ser?», me decía, y poco a poco me ayudó a acercarme a mi hermano. Ahora tenemos una relación buenísima”, celebra la fisioterapeuta.

En casa, la primera lección sobre qué era el amor la recibió de su padre. “Recuerdo que me hizo sentar sobre sus rodillas y me dijo: «El amor es muy fácil, Mireia; trata a los demás como querrías que te tratasen a ti, y no les hagas lo que no querrías que te hicieran a ti». Yo era pequeña pero recuerdo mucho esa frase. Mi padre era un buen hombre, así que pensé que el amor debía de ser tan fácil como eso”.

Ahora que tiene 58 años, dice que “sale consigo misma” y que se gusta, aunque a veces “también discute, como todas las parejas”. “Vivir sola es una fase que todo el mundo debería pasar. A veces estamos tanto con los demás que no sabemos quiénes somos”, defiende.

La menopausia, añade Grossmann, “es un período que, si no tienes buena relación contigo misma, lo llevas crudo, porque todos los mensajes que recibes son que eres vieja y que ya no sirves. La menopausia viene acompañada de un gran cambio hormonal que afecta al aparato genitourinario. Es ofensivo que la menopausia se trate como un problema de pareja por problemas locales, genitales, y habla mucho de cómo vivimos el sexo. El sexo es placer, y el placer va más allá de una pequeña zona en la entrepierna”, reivindica Grossmann.

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